Cuantificar la aportación de John Peel a la música independiente es imposible. Su gusto era siempre impecable, y su ojo para descubrir grandes grupos noveles nunca fallaba.
El suyo debió de ser el mejor de los trabajos posibles, apasionado de la música contribuyendo de manera decisiva a la escena musical británica y, por extensión, internacional, con una increíble selección de grupos que tocaron en directo para sus "John Peel Sessions", grabaciones que solían convertirse en míticas.
Tras su prematura muerte en 2004, se estableció el 13 de octubre como el "Día de John Peel" para conmemorar la fecha de su último programa en la BBC Radio 1.
Este año la fecha se ha celebrado en Londres en una bolera, la
Bloomsbury Bowling Lanes, en el sótano de un hotel en la zona de Russell Square. Se trata de un local que ha sabido combinar el cierto regusto años 50 de las boleras en general con una programación musical interesante y variada. El evento estuvo organizado por un grupo de promotores y DJ's y aunaba los temas favoritos de Peel con aquellos grupos nuevos que probablemente habrían captado su atención hoy en día:
Desde
Airport Girl con su pop melancólico con leves tintes a Sarah Records o Cherry Red hasta
Maggie 8, proyecto paralelo de Mark Wright de Hood con tintes a the High Llamas y un cierto exotismo indio, o
Tender Trap, el último proyecto de Amelia Fletcher y Rob Pursey, viejos conocidos a lo largo de los años por Talulah Gosh, Heavenly y Marine Research que continúan construyendo temas pop con coros contagiosos (o, como ellos mismos dicen en su Myspace, "Back with a ba-da-ba ba-da-ba").
He aquí un video de Maggie 8:
y Tender Trap con un video de lo más veraniego:
En definitiva, más de 20 grupos y 14 DJ's para homenajear a alquien que sigue mereciendo un homenaje continuo. Su partida dejó un hueco que aún persiste.
La imagen de la cultura española en el exterior parece girar en torno a una serie de ejes de eficacia comprobada: Almodóvar, Picasso o el flamenco. Por supuesto, se hace mucho más y hay muchos más artistas y músicos españoles viviendo fuera, pero les resulta difícil tener la repercusión que podrían conseguir, sobre todo si se trata de artistas minoritarios o con vocación independiente. Las percepciones van cambiando poco a poco, pero aún queda mucho camino por recorrer.

Precisamente esta es la idea detrás de Spain Now!, que la cultura española más contemporánea tenga una plataforma desde la que mostrarse en Londres todos los años durante cuatro semanas. En ellas tiene cabida desde danza contemporánea hasta literatura, arquitectura, performance o artes visuales. Y, en cada campo,se presentan propuestas novedosas de artistas emergentes o artistas jóvenes ya consolidados como es el caso de Rafael Bonachela, conocido bailarín y coreógrafo que es actualmente Director Artístico de la Sydney Dance Company y Artista Residente del South Bank Centre en Londres y que, entre otras muchas cosas, ha trabajado con Kylie Minogue coreografiando sus giras y diversos videos y actuaciones desde 2002, así como coreografiando videos para Primal Scream (“Miss Lucifer”) y The Kills (“The Good Ones”).
La compañía de Rafael (Bonachela Dance Company) fue la encargada de inaugurar Spain Now! con la presentación de sunuevo montaje, “The Land of Yes and The Land of No”, seguido de una tremenda performance del colectivo Emotique. Tras el pistoletazo de salida, acaban de inaugurar dos exposiciones de la pintora madrileña Rosita Ibáñez y una colectiva en colaboración con el Instituto Cervantes: “Aquí y ahora”, una muestra de 13 fotógrafos del colectivo Nophoto y que recogen distintas visiones de la realidad española.

Hasta el 22 de octubre aún quedan un puñado de exposiciones y eventos, desde literatura (una lectura de Felipe Benítez Reyes combinado con una performance de Emotique), arte, arquitectura y, cómo no, música: Guillamino, DJ2D2 y The Pinker Tones.
Se trata, en definitiva, de una propuesta interesante y que abarca una variedad de campos en los que España cada vez tiene más que decir a nivel internacional. Las iniciativas que abren puertas y ofrecen plataformas a nuevos artistas son siempre una buena noticia.
Decir que la moda y la música van siempre de la mano no es ninguna novedad. De hecho, la fascinación que ejercen los músicos sobre un escenario se ve enormemente potenciada por el atractivo visual. La música sigue siendo lo esencial, pero aquellos grupos que tienen detrás de sí una estética definida (véase Kraftwerk) o un estilo de vestir vanguardista o excéntrico (véase Björk) contribuyen a que un concierto sea, además de música, espectáculo visual o cruce entre disciplinas artísticas creando para el artista una identidad personal que se nutre principalmente pero no exclusivamente la música. ¿Quiénes no han querido vestir como el primer Elvis Costello y sus prendas llenas de innumerables cremalleras, o el look siniestro de Robert Smith, el desaliño y las camisas de cuadros grunge de Kurt Cobain o los colores neón de Klaxons y la ‘new rave’? La elección de pantalones anchos o pitillo, los complementos o los colores que escojamos se verán condicionados por la música que nos guste.
Y es que, aunque parece que las modas y los estilos vienen ya dados, que se crean misteriosamente en algún lugar que desconocemos, el proceso de formación de las mismas es complejo y nada arbitrario y, además, se nutre de una doble corriente que va de la calle a las pasarelas, y de las pasarelas al público en general. Las reinterpretaciones de cada moda variarán enormemente en cada paso de este proceso: del estilo punk original nada queda en las camisetas con rotos de las tiendas de las grandes cadenas de moda (hace unos días me encontré con una que portaba el eslogan ‘punk is the new pink’, haciendo referencia a la pasión por este color que parecen tener las británicas).
De cualquier modo, ese vínculo entre música y moda es imprescindible, y más aún en la London Fashion Week, probablemente la pasarela en la que más cabida tiene la creatividad y la experimentación en estado puro y que esta temporada celebra su 25 aniversario.
El martes tuvo lugar la pasarela Fashion East para nuevos talentos, que se ha convertido en una de las citas más esperadas por su tino a la hora de escoger y apoyar a diseñadores jóvenes. En esta ocasión los nombres eran Holly Fulton, Heikki Salone y Michael van der Ham. Los diseños de Fulton están inspirados en el escultor escocés Bernardo Paolozzi (quien, entre otras muchas obras, es el autor de los increíbles mosaicos de la estación de metro de Tottenham Court Road), la estética robótica y lo que la diseñadora llama “Art Decó on acid”. El resultado es muy gráfico y colorido, con vestidos que resulta fácil imaginar en un escenario de la mano de Róisín Murphy o Karen O.
El estilo de Heikki Salone por su parte cuadraría perfectamente en lo más cool de Shoreditch y Hackney, con su flujo incesante de músicos y artistas underground o incluso con algún guiño al look de la primera Vanessa Paradis.
Van der Ham, por su parte, tiene como base la técnica de combinar telas y texturas, con resultados sorprendentes: una suerte de patchwork que parece más bien la combinación de tres o cuatro prendas distintas en una que una prenda hecha con distintas telas. Vestidos largos y cortos, prendas ajustadas y abullonadas o con volantes, todo ello combinado en una prenda consiguiendo que no parezca un “cortar y pegar”.

Pero, además de nuevos diseñadores, en la London Fashion Week (o LFW) también presenta Emilio de la Morena, un español afincado en Londres y sin duda uno de los nombres más prometedores de los últimos años. Sus diseños dan siempre una impresión escultural, con la inspiración española muy destilada y subterránea, pero presente de un modo u otro. De hecho, aunque su última colección tiene colores más terrosos y acuáticos, resulta fácil imaginar uno de sus diseños, especialmente de la colección que hizo inspirada en la estética taurina hace un par de años, en una película de Almodóvar.
En resumen, esta edición de la Semana de la Moda de Londres sigue proponiendo prendas, formas y colores que, en muchas ocasiones tienen su inspiración en la escena musical más novedosa y, en otras, son readaptadas y potenciadas por cantantes y grupos. Y ese tándem de creatividad moda-música funciona probablemente de manera más estrecha y efectiva que en cualquier otro lugar del mundo.