Están de vuelta. Dos años y medio mas tarde, los de Granada solventan su evaluación más decisiva. Cronolanea, su próximo y tercer trabajo, remonta Hostal Pimodan, uno de los discos españoles de la década.
Solo los muy próximos estaban al tanto. El 2007 se cierra con un secreto. El nuevo álbum de Lori Meyers está terminado. Pero nadie suelta prenda. Como si de Madonna se tratara, Universal, para evitar la mínima filtración, prohíbe dar avances, copias e incluso pistas sobre el disco. Extraños celos para un grupo con el que, en realidad, nunca supieron bien que hacer. Y eso que ingresó en su ya extinta filial pop, La Incubadora, tras protagonizar una sonada pugna entre multis y un conato de tomate indie por su conflicto y posterior salida de Houston Party.
No es para menos. Cronolanea puede ser su eslabón definitivo hacia ese sueño de cualquier artista: un reconocimiento más amplio.
Y era difícil. Casi misión imposible. Hostal Pimodan transformó al grupo de joven promesa en clásico incontestable. Era -es- un disco de esos que se agrandan. Que crecen y crecen en la directa sencillez con que resuelve su esbelta complejidad. Uno de esos disco insólitos en España que integra las fantasías más frondosas de la actual música americana y el pop español que cruza de los 60 a la nueva ola.
En ese Liverpool nacional que es Granada, pasaron de ser los últimos en llegar al grupo en que los demás se miran. Parece que fue ayer pero llevan 10 años juntos, al menos su trío básico. Tenían 16 añitos cuando arrancaron con versiones de Dinosaur Jr. Apenas con 22 terminaban su Viaje de Estudios(04) y un par de años después se instalaban en el ala mas psicodélica del célebre Hostal Pimodan: un guiño bohemio a Baudelaire ocupado por fantásticos manifiestos de filosofía personal (mi pequeña muerte) o escenas domésticas elevadas a poesía pop (nuevos zapatos )
Cronolanea es ante todo un nuevo punto de partida. Diferente aunque familiar. Un inmenso trabajo que el grupo considera su Magical Mystery Tour particular y que se abre con sorpresa. Unos tambores en plan Gustav Holz te introducen en la majestuosa corte de King Crimson. Hasta descubrir que estás atrapado en el laberinto amniótico de Sufjan Stevens con permiso de Flaming Lips.
Eso y mil detalles mas: theremines, teclados, acústicas e increibles estribillos, en el álbum mas fiero del grupo. Donde Lennon reinventa su Imagine(Transiberiano) o Lynyrd Skynyrd hacen de querubines confusos (Sin Compasión). Un disco que proyecta futuro revisando la sencillez luminosa del primero y la compleja belleza de Pimodan sobre informes emocionales que saltan del candor a la ironía.
Entre el 12 y el 30 de Octubre Lori Meyers se recluyeron en los estudios Gismo 7 de Motril, un estudio con pequeños bungalows donde convivieron en plan Gran Hermano bajo la dirección de Ken Cooomer y Charlie Brocco, la ayuda de Antonio Lomas y un cuarteto de cuerda. Coomer (batería de Uncle Túpelo y luego de Wilco) y Brocco, (George Harrison, Fleetwood Mac,etc) forman un equipo de producción en Nashville responsable, entre otras cosas, del último álbum de Sugarplum Fairy. Era la primera vez que venían a España animados tal vez por la perpectiva de trabajar con músicos españoles tras el éxito obtenido en Mejico con Chetes… Tras sendas jornadas de tomate con aceite y pescaitos fritos se llevaron el master a Nashville donde la mezcla final fue enviada a los Sterling Sound (N.York) para su masterización definitiva.
Este es el tracklisting definitivo:
Intromisión.
La Búsqueda del rol
El secreto mejor guardado
Alta fidelidad
Saudade
Sin Compasión
Cúmulo de propósitos
Luciérnagas y Mariposas
Funcionara
Transiberiano
Un mundo por delante
Luces de neón
Copa para dos
Si nadie lo remedia, Cronolanea saldrá en una fecha desastrosa. El 11 de Marzo. En una semana donde los resultados electorales eclipsarán en los medios cualquier actividad cultural…