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50 mejores
discos internacionales
The Private Press
50
DJ Shadow
The Private Press
Six Days
MCA / Universal, 2002
Autor:Darío Manrique Núñez
Cualquiera que viera a DJ Shadow buscando, entre montañas de vinilos, joyas para samplear en el documental "Scratch" (2002) sabe que detrás de la música del californiano hay un proceso muy serio de investigación. En realidad, para saberlo basta con escuchar un disco como "The Private Press", la continuación de su deslumbrante debut, "Endtroducing". El brillo de "The Private Press" probablemente fuera igual de cegador que el de su predecesor, pero se topó con el problema (o la injusticia) de que habían pasado seis años y el hip-hop instrumental construido con un collage de viejos y obscuros sonidos manipulados ya no era una novedad. Pero la escucha de este álbum a día de hoy, siete años después, lo muestra rotundo, increíblemente moderno e imaginativo, sobre todo en los temas más largos y elaborados, como la contundente "You Can't Go Home Again", "Blood on the Motorway" o "Six Days" (que además contó con el complemento de lujo de un videoclip dirigido por Wong Kar Wai).
Feast of Wire
49
Calexico
Feast of Wire
Not Even Stevie Nicks
Quarterstick, 2003
Autor:Darío Manrique Núñez
Hasta "Feast of Wire", nada menos que su sexto trabajo, Calexico eran un grupo de culto. Y no es que este disco les llevara al éxito masivo, pero me aventuro a decir que nadie que los descubriera entonces quedó indemne a la belleza en él contenida. En "Feast of Wire" se reúnen todas las obsesiones de John Convertino y Joey Burns. Como el cine, pero no sólo el western -el género más asociado al grupo de Arizona-, pues también hay instrumentales jazzísticos de cine negro ("Crumble") o de ciencia-ficción ¿mexicana? ("Attack El Robot! Attack!"). Este último tema sirve para enlazar con otra de las fascinaciones principales de Calexico: la música que se hace al otro lado del río Grande, los acordeones, trompetas y guitarras mexicanos que suenan, por ejemplo, en "Across the Wire". Para redondear este pastiche mestizo elegante y orgulloso, Burns se revela como un cantante capaz de transmitir un potosí en baladas folk-rock como "Not Even Stevie Nicks" y "Woven Birds". De todo, y todo bien hecho.
Rated R
48
Queens of the Stone Age
Rated R
Feel Good Hit of the Summer
Interscope / Universal, 2000
Autor:Darío Manrique Núñez

"Nicotine, valium, vicodin, marihuana, ecstasy and alcohol... cocaine!". ¿Es necesario traducir la lista de la compra con la que Josh Homme inaugura "Rated R" en la acertadamente titulada "Feel Good Hit of the Summer"? A ese canto a la politoxicomanía le sigue, sin solución de continuidad, "The Lost Art of Keeping a Secret", el single con mayúsculas, y después la paranoia de "Leg of Lamb". Para entonces ya está más que claro: "Rated R" (algo así como "Para mayores de 18") es uno de los discos de rock más fuertes de la década. No necesariamente en decibelios, sino en la sensación de peligro que destila la voz de Josh Homme, en la promesa de borrachera-colocón-pelea-sexo-y-resaca de cada canción. Los Queens of the Stone Age son como esos malotes que acojonan y atraen a un tiempo, no quieres ser su amigo pero sí irte de fiesta en su compañía porque con ellos "pasan cosas". Lo mismo ocurre con "Rated R", un álbum de rock adulto y sin medias tintas, que además sirvió de inauguración de una década prodigiosa para Josh Homme.

The Cold Vein
47
Cannibal Ox
The Cold Vein
The F-Word
Definitive Jux, 2000
Autor:Guillermo Arenas
Entre la muerte de Company Flow y la edición de su debut en solitario ("Fantastic Damage"), el productor y MC EL-P -personaje fundamental del hip hop underground desde mediados de los 90- se alió con Vast Aire y Vordul Mega para entregar una de las obras más fascinantes que ha dado el hip hop en cualquier década. Barroco hasta el límite, repleto de sonidos oxidados, atmósferas turbias y estructuras cambiantes, "The Cold Vein" es la banda sonora de un Nueva York post-apocalíptico convertido en el escenario de una lucha en la que sólo sobreviven los más fuertes. Nada nuevo sobre el papel, pero en "The Cold Vein" se nota, se percibe y hasta se huele. Aire y Mega muerden, mientras las bases ahogan al oyente ("Ox Out of The Cage", "Rapsberry Fields"), lo golpean ("Vein") o le dejan flotando (The F-Word"). Un disco tan único, cerrado y dependiente de si mismo que, como el "Loveless" de My Bloody Valentine, todavía no ha conseguido encontrar continuación. 
Transatlanticism
46
Death Cab For Cutie
Transatlanticism
Title and Registration
Barsuk, 2003
Autor:César Luquero
Sus anteriores trabajos estaban bien, pero "Transatlanticism" fue una sorpresa. De las agradables, además. Gracias a él, Death Cab For Cutie abandonó la zona media de la tabla para instalarse -provisionalmente, todo hay que decirlo- en los terrenos de la excelencia, haciendo diana en el corazoncito de muchos indie-rockers. El material lírico manejado por Ben Gibbard era sensacional y éste tuvo la valentía de articularlo en primera persona del singular. La música -con notable aportación del guitarrista Chris Walla- también experimentó una notable mejora y el grupo trabajó como nunca en la creación de atmósferas, desvinculándose del sobado canon college-rock que asumía hasta entonces. El resultado fue inmejorable, sin apenas resquicios, y todavía funciona. Canciones como "The New Year", "Transatlanticism", "We Looked Like Giants" o "A Lack Of Color" siguen haciendo pupa.
1972
45
Josh Rouse
1972
1972
Rykodisc, 2003
Autor:J.F. León
Pese a sus prometedores primeros trabajos, con "1972" Josh Rouse superó cualquier expectativa: no sólo se trata de su obra maestra, es un gran disco de pop atemporal capaz de codearse con cualquiera. Con la ayuda de un genial Brad Jones en la producción, vientos, teclados y cuerdas se mezclan en un elegante despliegue de arreglos desprejuiciados que incluyen percusiones tropicales y bajos funkies. Pero son canciones que también funcionan desnudas, porque Rouse despliega su habitual talento literario y despacha sus pequeñas (grandes) historias envueltas en exquisitas melodías de 24 kilates, las mejores que ha escrito jamás... ¿Es posible resistirse al contagioso buen rollo de "Love Vibration" o permanecer inmóvil ante el groove de esa oda al sol llamada "Come Back (Light Therapy)"? ¿Quién no se ha estremecido escuchando la delicada "1972"? Pues eso...
Feels
44
Animal Collective
Feels
Grass
Fat Cat / [PIAS] Spain, 2005
Autor:Carlos Barreiro
Desde hacía casi un lustro, el colectivo animal tenía muy claro a donde quería llegar con sus fantasías sonoras. No así la gente que se acercaba a sus discos, que rara vez pasaba del estupor o del impacto inicial que poducían sus sonidos alucinogenos o sus excéntricidades en el tratamiento de las voces. Hasta que llego "Feels", un glosario de lo hecho hasta el momento y de lo que iba a venir después, donde patentan como propia una forma de hacer música que luego ha sido copiada hasta la saciedad. Nadie en su momento podía imaginar que este disco, primo hermano de los trabajos de Flaming Lips menos accesibles, con sus cascadas de ecos y ritmos tribales, sería el campo base de una carrera que no ha dejado de ascender a nivel creativo desde entonces. Excitación, belleza y misterio que creaban una nueva acepción de psicodelia.
Rock Action
43
Mogwai
Rock Action
2 Rights Make 1 Wrong
Southpaw, 2001
Autor:César Luquero
El quinteto escocés se abrió paso en el patio post-rock a navajazo limpio. Como la intimidación del fantástico "Young Team" (1997) tampoco podía durar toda la vida, los miembros de Mogwai fueron templando sus acojonantes maneras hasta llegar a "Rock Action". Producido por el ubicuo Dave Fridmann, el tercer largo de Mogwai supuso un oportuno cambio de tercio que contemplaba el uso de cacharros electrónicos, la incorporación de ilustres camaradas -Gruff Rhys y David Pajo, contribuyen con voces y coros- y una confianza ciega en el desarrollo de texturas siempre sugestivas, en las que había sitio para el banjo, el piano, las cuerdas o el metal. Esta nueva sensibilidad, menos exacerbada pero igual de emocionante, cristalizó en composiciones que, todavía hoy, da gusto escuchar. Hagan la prueba con "2 Rights Make 1 Wrong": no te la terminas nunca.
The Good, The Bad and The Queen
42
The Good, The Bad and The Queen
The Good, The Bad and The Queen
Kingdom of Doom
EMI, 2007
Autor:Alfonso Cardenal
Cuando abunda el talento, sobra la clase. Cuando un buen grupo de músicos totalmente diferentes se juntan, suele salir algo interesante, sobre todo si detrás de todo ello se esconde Damon Albarn (Blur), un tipo repleto de proyectos bizarros e ideas diferentes. The Good, The Bad and The Queen salió así. Con forma heterogénea, pero lleno de matices. La voz de Albarn sigue el ritmo de la batería de Tony Allen (Fela Kuti) y éste se acompaña de la guitarra de Simon Tong (The Verve) y el bajo de Paul Simonon (The Clash). Un grupo salvaje al más puro estilo Peckinpah haciendo canciones que no recuerdan a ninguna, y eso ya es mucho. "History Song" abre el álbum presentando unos compases distintos, líricos y analgésicos, un sonido que sólo sale cuando mezclas ideas y tendencias de países y continentes separados, diferentes escuelas. "80s Life", "Herculean" o "Behind the Sun" son auténticas joyas.
Modern Times
41
Bob Dylan
Modern Times
When The Deal Goes Down
Columbia / Sony BMG, 2006
Autor:J.F. León
Tras los geniales "Time Out Of Mind" (1997) y "Love And Theft" (2001) el genio de Duluth bien podría haberse cortado la coleta dejando el listón altísimo, pero eso habría sido demasiado sencillo e impropio de él. A Dylan siempre le gustaron los retos y en 2006 sorprendió a todos con un disco soberbio, crudo pero elegante, directo y a la vez exquisito. En él cabía el jazz de Nueva Orleáns y el swing de las big bands, y mostraba una querencia natural hacia los grandes del blues, del delta y de Chicago. Lo cierto es que se podía haber ahorrado plagios tan torpes como el de "Rollin' And Tumblin'", o al menos haber incluido a los créditos a los autores de las ideas originales que saqueó; pero lo cierto es que, robadas o no, -como Led Zeppelin en su momento- consiguió hacer crecer esas canciones y completó un disco que engancha, con un sonido deliciosamente añejo y actual a la vez .
Donuts
40
J Dilla
Donuts
Workinonit
Stones Throw, 2006
Autor:Carlos Barreiro
El más firme paso adelante en el hip hop de esta década no vino de un artista de Warp o un músico con bagaje experimental, sino del corazón mismo de la industra americana. Gran parte de "Donuts" se creo en un hospital, donde J Dilla estaba siendo tratado de una enfermedad que días después de su publicación acabó con su vida. Pero no hay ni una pizca de tristeza en él. Más bien es una celebración donde encontramos la música que siempre gustó a este alquimista de las bases, que utiliza samplers de Dionne Warwick, Jackson 5, Stevie Wonder o Smokey Robinson. Su sonido, completamente personal, es resplandeciente, elegante y evocador. Introducirse en él hace que te olvides de etiquetas. Hay cortes de de menos de un minuto pero repletos de estímulos, que podrían desplegarse a lo largo de una canción que durase diez veces más y seguir funcionando.
Murray Street
39
Sonic Youth
Murray Street
The Empty Page
Geffen / Universal, 2002
Autor:JuanP Holguera
Sonic Youth perdieron su estudio de grabación en los atentados del 11-S en Nueva York, y decidieron titular con el nombre de la calle donde estaba a su disco de 2002, un álbum que suponía una vuelta a la fiereza de "Dirty" (depurada al modo arty) y las tormentas de distorsión y arrebato eléctrico. El cuarteto de oro ya había abierto sus puertas al geniecillo Jim O´Rourke (abandonaría el grupo un par de años más tarde), y tras un disco recibido con tibieza por crítica y público ("NYC ghosts and flowers" ), daban su particular puñetazo en la mesa pariendo una de sus mejores obras para dejar claro que, lejos de estancarse en las aguas del triunfo, su curiosidad musical continuaba a la búsqueda de armonías imposibles y afinaciones secretas. En resumen, un discazo de rock -adictivo y experimental- a cargo de una de las mejores bandas que ha dado la música popular de los últimos cincuenta años.
Gulag Orkestar
38
Beirut
Gulag Orkestar
Postcards from Italy
Ba Da Bing!, 2006
Autor:Darío Manrique Núñez
La historia era tan bonita que a primera vista podía parecer el capricho de un mochilero pijo norteamericano: un joven que se va de viaje por Europa del Este, queda fascinado por las misteriosas sonoridades de la música que allí escucha y a su vuelta se dedica a filtrarla con sus composiciones, a través de su voz y de los instrumentos de que dispone, que son tanto acordeones, metales y ukeleles, como cajas de ritmo y teclados. Para hacer aún más llamativa la historia, el chaval, de nombre Zach Condon, grabó su debut sin haber cumplido aún los 20, y en su mayor parte encerrado en su dormitorio. Pero si el contexto y las circunstancias son bonitos, lo de verdad precioso es la música, 11 canciones que funcionan como postales sonoras, con nombres tan sugerentes como "Prenzlauerberg", "Bratislava", "The Bunker" o "Scenic World", y por encima de todo la emotiva voz de Condon planeando como la de un Rufus Wainwright sin ganas de exhibirse.
And Then Nothing Turned Itself Inside Out
37
Yo La Tengo
And Then Nothing Turned Itself Inside Out
Our Way to Fall
Matador / Popstock!, 2000
Autor:Guillermo Arenas
El trío de Hoboken venía de acabar la década de los 90 de manera pletórica. Cuesta encontrar otro triplete de discos consecutivos más cercano a la perfección que el que formaron "Painful" (1993), "Electr-O-Pura" (1995) y "I Can Hear the Heart Beating as One" (1997). Parecía mentira que el talento de Ira Kaplan, Georgia Hubley y James McNew no diese muestras de flaqueza. Y lo pareció aún más después de "And Then Nothing Turned Itself Inside Out", un disco nocturno, íntimo, casero y reposado, con más momentos acústicos que descargas eléctricas, que consiguió mostrar nuevos registros en un grupo que llevaba ya más de quince años en activo. La caja de ritmos y el órgano de "Saturday", la delicadeza de "Our Way to Fall" y "Tears Are in Your Eyes", la versión de "You Can Have It All" (su primera aproximación, aunque leve, al funk y al soul) o los 17 orgánicos minutos de "Night Falls On Hoboken". Un disco en el que cada sonido está cuidado y en el que la atmósfera se impone sobra las (excelentes) canciones.
Late Registration
36
Kanye West
Late Registration
Diamonds From Sierra Leone
Roc-A-Fella / Universal, 2005
Autor:Guillermo Arenas
Con "The College Dropout" (2004) Kanye West asomó la cabeza al show business y se quitó la etiqueta de gran productor en la sombra -su trabajo para "The Blueprint" de Jay-Z resultó, aunque breve, definitivo-, pero fue con "Late Registration" cuando el de Chicago dio un golpe en la mesa del hip hop de esta década. Decidido a no amoldarse a los clichés del género ni en lo musical -contó con el productor Jon Brion y Adam Levine de Maroon 5-, ni en el contenido -denunció la homofobia y el tráfico de diamantes para las joyas de los raperos- ni en la estética -tomando elementos ajenos al rap para hacerlos propios-, West se ganó el respeto de una industria feroz y completó un disco de 21 cortes que se puede escuchar de un tirón y que contiene una buena cantidad de momentos brillantes. Puede que los últimos tiempos West se haya encargado de hinchar su ego y casi arruinar su reputación con salidas de tono constantes, pero su influencia (Lupe Fiasco, Kid Cudi o Drake dan fe) es capital en este decenio.
Amnesiac
35
Radiohead
Amnesiac
Pyramid Song
Parlophone / EMI, 2001
Autor:César Luquero
El abrumador éxito de "OK Computer" (1997) convirtió a Radiohead en grupo con patente de corso. En lugar de achantarse, el quinteto aceptó de buen grado tan apetecible condición, publicando -poco después del Y2K y justo antes del 11S- dos álbumes siameses en los que no se hacían prisioneros. Tanto "Kid A" (2000) como "Amnesiac" confirmaban a los de Oxford como célula creativa al margen de las convenciones del rock de guitarras. El exilio era voluntario, incierto y tan inquietante como los tiempos que tocaba vivir. Se obligaba al oyente a resetear su oído, abrirse de orejas y dejarse llevar por caminos poco hollados, en los que acechaban géneros como la contemporánea, la electrónica de mal asiento o el ambient. Durante el viaje, irrumpían canciones con trazas de asidero pero la misma carga tóxica que el resto, que hacían de la ruta una aventura tan nociva como estimulante.
I Am a Bird Now
34
Antony And The Johnsons
I Am a Bird Now
Hope There's Someone
Rough Trade, 2005
Autor:Nacho Ruiz
Hay artistas que logran la esencia de la emoción y la belleza sin aparente esfuerzo. Poseedor de una voz superdotada puesta siempre al servicio de la canción, Antony Hegarty repasó en su segundo disco junto a The Johnsons muchas de las emociones que experimenta el ser humano, sea cual sea su género o condición sexual: amor, tristeza, alegría, melancolía, dolor. Terrenales y celestiales a la vez, las canciones de "I Am a Bird Now" se agarran al alma como lapas, invalidando cualquier intención de ser irónico o cínico. La introducción de la sublime "Hope There?s Someone" servía como declaración de intenciones: Ojala haya alguien /que cuide de mí cuando haya muerto. No menos que "For Today I'm A Boy": Algún día me convertiré en una bella mujer/pero hoy soy un niño. Apariciones estelares (Boy George, Rufus Wainwright, Lou Reed) para acompañar a un cantante en estado de gracia creando una nueva dimensión de pop y soul del siglo XXI.
In Ghost Colours
33
Cut Copy
In Ghost Colours
Out There on the Ice
Modular / Universal, 2008
Autor:Darío Manrique Núñez
Chispeante, hedonista, adictivo... Tras un primer disco gris, el grupo de Melbourne daba en el clavo en su pócima de technopop y house en un álbum tan fácil de escuchar como una recopilación de grandes éxitos. Con la coproducción de Tim Goldsworthy, socio de James Murphy en DFA Records (en cuyos estudios se grabó parte de "In Ghost Colours"), los australianos se destaparon con eufóricos revientapistas como "Hearts of Fire" o "Lights and Music". Afortunadamente, y para evitar toda linealidad, no todo son himnos discotequeros: el disco está salpicado por calmantes interludios y efectivos temas pop, como "Unforgettable Season" o "So Haunted". Pero siempre es música maximalista, numerosas capas superpuestas que no se molestan entre sí. Por ejemplo, las guitarras, que de vez en cuando sobresalen un poco para reclamar protagonismo, como en "Nobody Lost Nobody Found" o, al estilo de New Order, en "Hearts of Fire". Cut Copy no hicieron nada nuevo, pero lo hicieron mejor que cualquiera de sus coetáneos, y consiguieron que en 2008 fuera verano todo el año.
Ágætis Byrjun
32
Sigur Rós
Ágætis Byrjun
Svefn-g-englar
Fat Cat / [PIAS] Spain, 2000
Autor:Xavier Valiño
A veces es mejor llegar virgen a un disco, y así su impacto puede ser mayor. Eso fue lo que ocurrió a finales de 1999, principios del 2000 con "Ágaetis Byrjun", un álbum con un feto alado en su portada, acreditado a unos tales Sigur Rós. Llegados desde Islandia, sus canciones creaban ambientes gélidos que se crecían hasta lograr el resultado contrario: calor y emoción a partir del desasosiego. No eran unos recién llegados -tenían otros dos discos anteriores-, pero su efecto era el de escuchar algo totalmente nuevo. Y tenían más sorpresas en su particular mundo: si se reproducía "Intro" al revés, se escuchaba la versión instrumental de "Ágaetis Byrjun", si se hacía lo propio con "Starálfur", no variaba musicalmente, y si se aceleraba "Avalon" al cuádruplo de su velocidad, se oía la versión instrumental de "Starálfur". Extraño y adictivo, como todo lo suyo que estaba por llegar.
SMiLE
31
Brian Wilson
SMiLE
Heroes and Villains
Nonesuch / Warner, 2004
Autor:J.F. León
El gran reto que le quedaba al genio era enfrentarse a la inacabada obra que le llevó a la locura, la que debía haber servido de respuesta artística al fastuoso "Sgt. Pepper's" de los Beatles. Desde que tiró la toalla han ido circulando maquetas de esa incompleta obra maestra, aunque muchas de sus canciones fueron apareciendo en los discos posteriores de los Beach Boys, incluida la sinfonía de bolsillo "Good Vibrations", ¿la mejor canción de la historia? Sólo faltaba encajar algunas piezas en el puzzle, sacarle brillo e intentar reproducir esos gloriosos sonidos que un deteriorado Wilson escuchaba en su cabeza y era incapaz de reproducir mientras estaba inmerso en esa tóxica y autodestructiva espiral sin fin. En 2004 consiguió finalizarlo gracias a la inestimable ayuda de Darian Sahanaja y de su viejo amigo (y colaborador) Van Dyke Parks... Por fin pudimos refutar su grandeza.
The Noise Made by People
30
Broadcast
The Noise Made by People
Come On Let's Go
Warp / [PIAS] Spain, 2000
Autor:Luis M. Rguez
Su llegada a Warp a finales de los noventa despertó más de un recelo, pero a fuerza de grandes e intrigantes canciones, Trish Keenan y su cohorte de músicos nostálgicos del retrofuturo acabaron colocando el nombre de Broadcast entre los favoritos del sello de Sheffield. Perros verdes en casa de ilustres vanguardistas como Autechre o Aphex Twin, Broadcast se dedican en su primer álbum a inventar paradojas dimensionales en clave de pop hauntology con la mirada puesta en el pasado, en un ayer de vistas panorámicas ligeramente desdibujadas en el que el psych-rock y el acid-folk de The United States of America confluía con el space age pop de Peter Thomas, con algo del poso grave e indolente de Nico, con los experimentos protoelectrónicos del BBC Radiophonic Workshop, la psicodelia pop de los sesenta, el Raymond Scott analógico o las llamadas músicas de librería. Sci-fi pop en cinemascope, narcótico y fascinador.
Back To Black
29
Amy Winehouse
Back To Black
Rehab
Universal, 2007
Autor:César Luquero
"Frank" (2003) ponía sobre la pista de una intérprete y compositora notable, instruida en las artes del soul y el jazz vocal pese a su insultante juventud. El encuentro con Mark Ronson -que eliminó parte del barniz urban de su primer disco y fichó a los Dap-Kings de Sharon Jones como banda de acompañamiento- y algunas partituras del todo infalibles -"Rehab", "You Know I'm No Good", "Back To Black"- convirtieron el segundo disco de la londinense en uno de los mayores acontecimientos pop de está década. Inteligente mixtura de géneros -principalmente nu-soul y pop femenino de aire sesentero-, soberbio ejercicio de estilo con un pie en el pasado y otro en el presente -Salaam Remi, productor del primer álbum, se merienda la mitad de éste-, "Back To Black" reportó comprensibles cifras de consenso, porque cuando la aguja cae sobre el surco es casi imposible no darse por aludido.
The Blueprint
28
Jay-Z
The Blueprint
Heart of the City (Ain't no Love)
Roc-A-Fella / Universal, 2001
Autor:Guillermo Arenas
Para cuando se publicó la primera entrega de "The Blueprint", Jay-Z se había hecho el amo del corral desde hacía tiempo. Con Tupac y Biggie formando parte ya del santoral, sólo Nas podía discutirle el trono de monarca de las calles. Y precisamente al de Queens está dedicado "Takeover", colocado casi al principio de un disco con el que Jigga establecería la marca más alta en los listones del hip hop mainstream de esta década. ¿Qué tiene ésta álbum que no tengan los demás? Nada nuevo, pero todo bueno. Para empezar, es de agradecer la contención, la ausencia de colaboraciones y skits interminables. Sólo Eminem se asoma en "Renegade", el único momento olvidable. Pero quizás el elemento diferencial sean unas brillantísimas producciones de Just Blaze y un Kanye West que empezaba a dar que hablar. Basándose en samples de clásicos ocultos del soul y del funk, sirven de manera perfecta a un Jay-Z que no da respiro, pletórico. Ni las sus mediocres secuelas ni la fecha de publicación del álbum (el aciago 11-S) consiguieron borrar el impacto de "The Blueprint".
The Great Destroyer
27
Low
The Great Destroyer
California
Sub Pop / Popstock!, 2005
Autor:César Luquero
Dispuesto a desafiar su propia leyenda -la de la infalibilidad, nada menos-, el trío estadounidense entregó un álbum que proscribía parte de sus señas de identidad -lentitud exacerbada y tristeza terminal- en pos de una conquista mayor: la de la libertad creativa. Les apetecía hacer un disco de rock, con las guitarras bien arriba y el pitch al doble de lo habitual. Y lo hicieron. Muchos fans se llevaron las manos a la cabeza y algunos críticos repartieron estopa a manos llenas, pero "The Great Destroyer" es un álbum que merece la pena. Más allá de su certero homenaje a Neil Young -en "On The Edge Of"-, encontramos algunos cortes excelentes -"Silver Rider", "Pissing", "When I Go Deaf"-, lo más parecido a un single que hayan grabado nunca -"California"- y unas cuantas canciones aptas para ser disfrutadas a cualquier hora del día, como "Walk Into The Sea" o "Monkey". 
Original Pirate Material
26
The Streets
Original Pirate Material
Weak Become Heroes
Locked On-679 / Warner Bros, 2002
Autor:Luis M. Rguez
Poeta loser de pub y de club, aficionado a las buenas pintas y a la mejor hierba, propenso a los líos de faldas, a los trabajos basura y a pasarse las horas pegado a la consola entre latas de cerveza, bandejas de chips'n'curry y bolsas del McDonald's, el geezer Mike Skinner consiguió trascender las estrechas fronteras del negociado UK Garage (por aquel entonces empeñado en reproducir los vicios del rap gangsta) para poner la escena británica patas arriba con sus descarnadas crónicas urbanas, con aquellas canciones sobre sexo, drogas y estar en el paro que retrataban la Inglaterra suburbana como nadie lo había hecho antes. El chasquido 2-step o el beat del hip-hop como armazones para un cuerpo cosido a base de cuerdas falsas, bajos deudores del jungle, pianos de seda housera, órganos con sabor a roots reggae, retales de funk o colchones sintéticos borrachos de melancolía. Weak becomes heroes en uno de los méjores debuts que ha visto esta década.
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