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02.09.05
Black Rebel Motorcycle Club: ¿qué le ha pasado a mi rock’n’roll?
Texto:
Con ‘Howl’, los de San Francisco consiguen desmontar una identidad basada en grupos británicos de los ochenta y se acercan a la tradición musical de su tierra al mismo tiempo que la religión domina su discurso poético.
“No estábamos intentando encontrar una nueva identidad con este álbum. Esta, en realidad, es nuestra historia y nuestra voz”, anuncia Robert Levon en la página web del grupo. Muchos seguidores de BRMC no van a pensar lo mismo después de escuchar las trece canciones que forman el tercer álbum de los californianos, Howl (Red Ink, 05). Un disco que llega tras dos obras –B.R.M.C. (Virgin, 00) y Take Them On, On Your Own (Virgin, 03)- que les elevaron a lo más alto del llamado nuevo rock (Jet, The Strokes…), abandonar su antigua compañía discográfica de no muy buenas maneras y perder a su batería Nick Jago hace exactamente un año tras una bronca post-concierto en Escocia. Factores que pueden haber afectado al sorprendente sonido con el que la banda de San Francisco se presenta en este 2005. Pero que no lo explican totalmente. En Howl, BRMC dicen adiós a las voces desgarradas, los muros de guitarra y la hostilidad. Adiós a Jesus And Mary Chain, para entendernos. Howl da la bienvenida a la tradición musical norteamericana, encarnada en tres de sus estilos más tradicionales: el country, el blues y el gospel. Hola a la claridad frente a la oscuridad de sus anteriores obras. Hola a Bob Dylan y Johnny Cash, por ejemplo. El resultado es un álbum más luminoso de lo que se podría esperar (¿y desear?) de una banda como BRMC. Un disco heterogéneo donde la influencia del cantautor y productor T-Bone Burnett se hace notar en exceso: guitarras acústicas, coros gospel, ‘slide-guitars’, palmas, órganos… Pero el cambio no sólo ha afectado a la música. Aquellas angustiosas historias juveniles de sexo y desorientación han dado paso a un discurso cargado de referencias religiosas y trufado por palabras como Dios, demonio, pecado…Un enfoque más adulto que despistará a muchos de sus antiguos fans. BRMC, esa banda americana que quería sonar inglesa por los cuatro costados, acaba de cerrar el círculo con Howl: ahora suenan americanos como si les fuera la vida en ellos y, la verdad, no lo hacen del todo mal. Aunque despiste por momentos. Zigor Cavero |