El próximo domingo día 22 arranca en Barcelona (Auditori del Fórum) la gira europea de The Magnetic Fields. Un día después, los madrileños podrán comprobar cómo respiran las nuevas canciones “distorsionadas” del grupo de Stephin Merritt.
La cita será en el Teatro Coliseum. La mini-gira española concluirá el día 25 de junio en el Teatro Cervantes de Málaga. Merritt atendió nuestra llamada con pocas ganas de hablar. El autor del notable “Distortion” (Nonesuch - Warner, 08) no se mostró muy colaborador a la hora de descifrar su repertorio y valorar sus trabajos. Su parcela más personal sigue siendo coto privado; a la mínima saca el bulldog que lleva dentro. Parco en palabras, su talante como entrevistado no le deja mucho margen de maniobra al entrevistador. Si el pequeño gran hombre no está conforme con algo que le plantean su táctica es muy simple: o eleva el tono de voz para que su monosílabo caiga cual bomba o dilata su silencio hasta intimidar a su interlocutor. Eso sí, si se decide a hablar, afinen la oreja: tendrán chicha.
Tu mini-gira española ha sido programada en teatros o espacios creados para la música. ¿Te sientes más cómodo en este entorno que en las salas pequeñas del circuito habitual de pop-rock?
No me gustan los pubs a los cuales se les adapta un escenario para la música en directo. No me gusta tocar en sitios en los que haya una barra donde sirvan bebidas. No me gusta que la gente hable mientras toco.
Ha quedado claro. Desde “69 Love Songs” (Merge, 99) tus discos parecen buscar una unidad… “
¿Qué une a las canciones de “Distortion”?”
Eh… La propia distorsión del sonido. El nombre así lo indica. He leído que tuviste presente el primer disco de Jesus & Mary Chain, “Psychocandy".
Pero lo que dices nada tiene que ver con las canciones sino con la manera de grabarlas.
Me refería, por ejemplo, a que las canciones de “i” (Nonesuch – Warner, 04) tienen un nexo común: todas empiezan con esa letra. Es evidente que no se trata de un disco conceptual pero sí parece verse cierta unidad. ¿Te divierten estos pequeños retos?
No especialmente.
¿Qué es lo que más te divierte de hacer canciones?
(larguísimo silencio)
¿Fabricar tus personajes? En “California Girls” dices odiar a ese estereotipo de chicas del oeste que…
Yo no odio a nadie.
Vale, tus personajes. ¿De dónde los sacas? ¿Salen de tu imaginación o tienen ojos, nariz y boca?
Los personajes de mis canciones están en el mundo real. Generalmente son personas de carne y hueso. Una parte de mi trabajo consiste en darles una capa de maquillaje antes de formar parte de mis letras. No me gustaría que nadie me demandara por usar detalles de su vida de un modo poco amable.
Esto lo podría haber dicho Woody Allen. A veces se te compara con él. ¿Te halaga?
En general, no me gusta que me comparen con nadie, pero con Woody Allen hago una excepción. Al menos, trabajamos en campos distintos para que me afecten las comparaciones
¿Qué es lo que más te gusta de él?
Que es un neoyorquino bajito con sentido del humor.
Eso no deja de tener sentido del humor. ¿Te sientes identificado con el suyo?
Nunca. No me gustan los chistes. Me gusta que, siendo como es, Allen encuentre el humor en las cosas, pero no comparto el suyo. Yo encuentro el humor en las situaciones reales y en la cotidianidad del lenguaje de la calle. Ninguna comedia me parece graciosa. De ningún tipo.
¿Qué relación tienes con tus discos? ¿Una vez grabados sueles escucharlos en casa?
Lo hago muy a menudo. Si yo no los disfrutara, ya me dirás como puedo pedirle a la gente que disfrute con ellos.
Te lo comento porque es una pregunta que suelo hacer a los artistas que entrevisto. Aproximadamente un 80% declara no acercarse mucho a ellos cuando ya están en la calle.
Es evidente que tienen un gran problema de autoestima.
Háblame de “69 Love Songs”. ¿No acabaste agotado después de componerlo? Sesenta y nueve canciones para un triple CD.
Sí.
Ni te planteas volver a grabar un disco de esa extensión, ¿no?
Por ahora no. Pero si lo hiciera sería algo totalmente improvisado. Haría un disco de free jazz o algo por el estilo, pero nunca de pop.
Encuentro tus letras cada vez más depuradas. En tu opinión, ¿qué distingue a un buen compositor del que no lo es? Me refiero a las letras.
Llegado a cierta edad cada vez se hace más duro escuchar letras estúpidas, pero eso es lo que hay. La mayor parte de las canciones pop de hoy día suenan como si estuvieran escritas por críos de cinco años. Y puede que esa sea la edad que tengan. Un buen compositor sabe cuando tiene algo que decir y cuando no. En este último caso se callará. Pero estos son minoría. Generalmente, los músicos en sus canciones dicen cosas que a mí me darían vergüenza.
¿Admirabas especialmente a algún letrista cuando empezaste a escribir canciones?
“Cuando empecé a componer era demasiado joven para fijarme en las letras de otros. Ahora me gusta Stephen Sondheim (compositor de music-hall y letrista, entre otras obras, de “West Side Story”). A su lado cualquiera parece un sentimental torpe y sin ideas.”
¿Alguna vez te has sentido cansado de todo esto? Escribir canciones, sacar discos,…
Como parte de un trabajo, sí. Cuando esto me ocurre me voy a la cama. Pero si notara que es un sentimiento más vital, seguramente me suicidaría.