Está siendo uno de los fenómenos nacionales de la temporada, primero con unos conciertos cautivadores que se han hecho cada vez más comentados, y luego con su álbum de debut, “I Love Your Glasses”. En esta entrevista, desvelamos parte de sus secretos.
Lourdes Hernández sólo tiene 22 años y su trayectoria ha sido, hasta el momento fulgurante. En 2007 ofreció más de 60 conciertos donde se empezó a correr la bola de que aquí había algo especial: grandes canciones de folk-rock intimista, personalidad, dulzura y una voz que se encuentra muy por encima de la media en lo que respecta a nuestra escena independiente. En lo que llevamos de año, la cosa ya se ha empezado a disparar, como certifica su primer álbum (cuatro estrellas y media en la crítica de heineken.es). Con esta chica habría que cambiar el famoso dicho: cayó del cielo a Madrid. O quién sabe si del espacio exterior, como rezan algunas otras reseñas anonadadas. Con ella nos encontramos en el Círculo de Bellas Artes para dilucidar si eso es realmente así o si estamos ante un ser terrenal.
¿Cómo estás percibiendo tú el impacto del álbum y la gira?
El disco, por lo visto, se está vendiendo súper bien. Tengo amigos que han ido en días diferentes a la FNAC y me han dicho que está agotado. Y en los conciertos, un poco como siempre. Ahora acabo de hacer una mini gira por Andalucía, teloneé a Jorge Drexler y la mayoría de la gente iba sin conocer mucho, porque alguien se lo había recomendado y cosas así, pero después del concierto siempre te vienen a decir que muy chulo y eso. Estoy muy contenta, claro.
¿Alguna crítica negativa que hayas escuchado?
Ha habido algunas en torno a la producción del disco, gente que me ha visto antes en directo y piensa que ahí hay un carácter diferente que no se recoge realmente en la grabación, pero eso es una crítica constructiva, en realidad.
El directo y el disco son experiencias diferentes, ¿no?
Es que es exactamente eso. En el momento en que se grabó el álbum éramos guitarra, voz, una guitarra eléctrica y ya está, y entonces pensamos que saldría todo muy monótono y homogéneo. El afán de todo productor es darle un aire diferente a cada canción, hacer que el disco respire y sea variado, y yo lo puse en manos de Fernando Vacas sin ningún miedo. Ese es el resultado y estoy contenta. El directo ahora mismo es diferente también, porque he formado una banda y está adquiriendo un sonido personal y real, más de grupo. El disco está ahí de referencia, pero con esta banda lo defenderé de un modo distinto.
¿Pretendes entonces que sea una formación estable?
Sí, siempre que sea factible y se pueda mantener, porque cada uno está haciendo sus propias cosas pero, vamos, están todos muy implicados y contentos, y yo feliz porque son buenísimos.
Ya has tocado en muchos formatos diferentes. Tú sola, como dúo con Brian Hunt (Templeton, Half Foot Outside), como trío y ahora con banda…
La idea es seguir manteniéndolos ellos, o bien como dúo con Manu Cabezalí (Havalina), como trío con él y Charlie Bautista (Amigos Invisibles, Christina Rosenvinge, Melusa) y con el grupo. Creo que cada uno es aplicable a diferentes tipos de conciertos e iniciativas.
¿Te cuesta adaptarte a todos esos cambios?
Para nada, porque voy súper bien respaldada. Es fundamental que quien te acompañe sea tan buen músico. Ellos son los que se adaptan y lo hacen de maravilla.
¿Cómo comenzaste a hacer música?
Una amiga me enseño un verano a tocar la guitarra, a los 14 ó 15 años. A partir de ahí la iba cogiendo muy de vez en cuando. La primera canción la hice poniendo música a un poema, y luego empecé a componer en inglés porque me sonaba mejor y me parecía que mostraba menos lo que sentía, era más fácil porque ocultaba más.
¿Y ya tenías dominio del idioma a esa edad?
Bueno, eso sería a los 16. A mí el inglés siempre me ha gustado mucho, y como las letras eran muy sencillas tampoco hacía falta tener súper buen dominio.
¿Antes de aprender a tocar habías tenido el gusanillo?
Hombre, siempre me gustaba lo de cantar, estaba metida en coros en el cole y cosas así, tenía oído y me gustaba. Seguramente en algún momento pensé en ello, pero igual que piensas que quieres ser bailarina o mil cosas más.
¿Cuándo te diste cuenta de que tus canciones le podrían interesar a más gente?
Mi círculo más cercano empezó a animarme y… ¿te refieres a cuándo me decidí a tirar de mí para tocar en público o algo así? Pues cuando me empiezan a gustar realmente mis canciones. Tuve un grupo en su día pero ninguno estábamos realmente contentos con lo que estaba saliendo musicalmente. En noviembre de 2006, tras un verano componiendo, pensé en que me gustaría volver a Madrid y probar a tocar en algún bar, aunque me daba miedo porque no tenía un repertorio amplio. El momento perfecto llegó en una noche de micrófonos abiertos de Tres Tristes Trastes, con un montón de gente tocando y que también empezaba, sólo había que hacer tres temas y ese fue el momento. Me sentía más segura ya con mis canciones.
Y la primera oferta discográfica que recibes es la de Eureka Discos, de Fernando Vacas (Flow, Prin’ La La)
Eso es. Coincidí con él en casa de un amigo común, había una guitarra, me puse a tocar, le gustó y me dijo que le podía pasar algo. Preparé una maqueta con Brian Hunt, que entonces tocaba conmigo, se la hicimos llegar y a partir de ahí ya salió todo.
También hiciste varios conciertos en Alemania y ahora vas a volver. ¿Cómo se gestó eso?
Antes del pasado verano, cuando tocamos en Barcelona, vino un chico alemán que estaba de Erasmus, le moló y, cuando volvió, él organizaba conciertos de grupos suecos en Berlín y decidió llevarnos a It’s Not Not y nosotros, aunque ellos se cayeron al final. Luego nos ofrecieron tocar en más ciudades y fue muy guay. La gente venía a darnos las gracias y era como: “¡Pero no, gracias a ti!” (risas). Llevamos cien maquetas para vender y se agotaron en el tercer concierto de los ocho que hicimos. Uno de los momentos más emocionantes de mi vida fue en Hannover, cuando nada más acabar el concierto se apiñó un montón de gente en torno a la mesa donde se vendían, y luego venían a pedirme que se las firmara.
¿De dónde surgen las ideas de las canciones? ¿Efecto imitación?
Bueno, cuando empecé a componer escuchaba muchísimo a los Beatles, pero no hacía los temas intentando que se parecieran, sino que era más bien lo que me iba saliendo, cuando había un rayito de inspiración.
¿Qué escuchas ahora?
Tengo etapas muy dispersas, pero últimamente escucho mucho Nick Cave, sobre todo el disco “The Lyre Of Orpheus”, y el “Rain Dogs”, de Tom Waits. Me encanta, es muy personal y, fíjate, grabado en el 85 cuando en el mundo se estaban haciendo cosas tan diferentes. Puede pasar el tiempo, que lo suyo es realmente increíble.
Las letras de “I Love Your Glasses” son moderadamente crípticas, como si quisieses dejar entrever cosas y, al tiempo, ocultarlas.
Acabas de definir súper bien lo que yo no habría sido capaz de decir. Muchas veces me había parado a pensar cuál era la línea general de mis letras y era incapaz de explicarlo. Sí, parece que muchas veces son súper claras porque hablan de “tú” y de “yo”, pero dejo los sentimientos o sensaciones poco claras o más de la mano de la persona que puede escucharlas, soy más evocadora en ese sentido. Cuando las escribo no puedo poner forma o palabras realmente a cosas que estoy sintiendo. Muchas veces incluso me son ajenas: baso las letras en mi experiencia personal pero muchas veces me invento otras cosas, que me gustaría que me pasaran, o que no, o que le pasan a otra gente y yo me siento afectada. Quizá por eso tienen el punto críptico.
¿Te las trabajas mucho o prefieres que fluya la imaginación y quedarte con las primeras impresiones?
En este disco la he dejado fluir, pero ahora las trabajo más. Estoy componiendo bastantes temas nuevos, porque hay algunas canciones del álbum que me gustan mucho y otras que ya me quedan lejos. Para el directo estamos preparando varias. Se nota que esto es otra cosa, que ya hay una evolución, con canciones que llegan de la nada, se ponen en común con el grupo y surge de ahí una cosa nueva y muy pura.
Aparte de hacer música, ¿estudias…?
Sí, Traducción e Interpretación
¿Y te tomas la escritura de canciones como parte de tu aprendizaje en ese campo?
La verdad es que, en general, tiendo a hacer un uso del inglés que para mí sea asequible. Entonces no me planteo las canciones como un reto en ese sentido. Lo que sí que es cierto es que, a veces, sin querer, me viene una palabra o una frase a la cabeza en torno a la cual luego de alguna manera gira esa canción. Y no sé por qué me llega, quizá porque me cuadra fonéticamente o en el espacio melódico. Como llega de manera aislada, claro, no tiene significado, y muchas veces son cosas que al final, de alguna manera extraña, tienen sentido y pienso “qué gracia”. Es como verter ahí un montón de pensamientos e impresiones y hacerlo en inglés con palabras que me suenan o que de repente he escuchado y… es que no tengo ni idea de cómo funciona todo esto. Si hasta a veces he buscado en el diccionario palabras o expresiones que estaba utilizando y que no sabía lo que significaban…
En tu fotolog hay una entrada en la que escribes una especie de poema sobre aceras que se quejan porque la gente las pisa. Me parece una imagen poderosísima que, de algún modo, se repite en tu canción “Walls Are Tired”. ¿Es una adaptación de aquel poema?
Ahora que lo dices, no me había dado cuenta de que se parecían. No, ha sido algo completamente inconsciente. Supongo que al final lo que sucede es que todos tendemos a tener unas metáforas de referencia comunes y que afloran inconscientemente.
Ya han incluido temas tuyos en alguna película, ¿no?
Sí, en “El rey de la montaña”, de Gonzalo López-Gallego. Es una canción inédita y va en los títulos de crédito. Es una peli muy intensa y emocionante, que se estrena en agosto. Y “Cigarettes” se ha incluido en “Caminos”, la nueva de Javier Fesser.
Además de “Girls Just Want To Have Fun” de Cyndi Lauper, en directo has tocado “Cryin’” de Roy Orbison y “Fade Into You” de Mazzy Star. ¿Qué te empuja a hacer una versión y qué buscas aportar a la original?
Pues… hay dos tipos de versiones (risa). Cuando una canción me gusta mucho, mucho y quiero tocarla porque disfruto muchísimo haciéndolo, y las que no me emocionan tanto pero intento darle un rollo completamente diferente, que es el caso de la de Cindy Lauper. Pensé en buscarle otras vertientes o completarla en el sentido que se dice en Traducción, de completar el original en tanto que puedes llegar a otro público. Ahora estamos preparando otra en el local, pero no te digo cuál es (sonrisa).