Se publicó a finales de 2007, apareció casi sin hacer ruido (tanto, que apenas le ha dado tiempo a colarse en las listas con lo mejor del año). Pero por una vez, ser ha hecho justicia, y El Guincho se ha convertido en la revelación de la temporada. Y es que la mejor virtud de Alegranza es que engancha, y lo hace desde el primer momento. Darle al “play” y quedar atrapado por su tropicalismo experimental es todo uno.
Pablo Díaz-Reixa, alias El Guincho, gestó Alegranza en una sola noche. Antes había publicado un álbum, Folías, que apenas tuvo distribución y que pasó sin pena ni gloria (tal vez sea éste el momento de recuperarlo). Lo cierto es que a base de “beats”, “samplers” y mucho espíritu “do it yourself”, se ha marcado un álbum de espíritu tropicalista que ya lo hubiera querido para sí el mismísimo Devendra. Cantado en un español bizarro y a veces más ininteligible que el de J Planetas, El Guincho tiene canciones que suenan a un cruce perfecto entre Os Mutantes, M.I.A., Animal Collective o los ritmos hipnóticos del Person Pitch de Panda Bear. Pero Alegranza es todo eso y más, porque trasciende todas las comparaciones y consigue un sonido único.
Pero vayamos por partes. El disco se abre con un Palmitos Park con palmas y coros que no suena a nada de lo que estamos acostumbrados a escuchar por estos lares y que se contagia desde el primer minuto: percusión, “samplers” de gente aplaudiendo enloquecida y un ritmo capaz de transportar a cualquiera a una playa soleada en mitad de un día nublado. Grande, muy grande. En la misma línea se mueve Antillas, que se abre con un ritmo que puede recordar a los primeros The Go! Team y a Panda Bear pero que pronto se convierte en una de las reconocibles y únicas melodías de este canario afincado en Barcelona. Cuando maravilla fui mezcla con éxito los ritmos africanos y la percusión y, como las canciones anteriores, parece llamada a convertirse en un tema infalible en las pistas de baile.
Fata Morgana es, tal vez, el corte más tranquilo y experimental del álbum, pero no por ello menos interesante. Aquí es donde, tal vez, se intuyen más las influencias de unos Animal Collective. En las mismas coordenadas se mueven Kalise, Costa Paraíso y “Buenos matrimonios ahí fuera”, que juegan con la repetición casi hipnótica de ritmos.
Prez Lagarto y Polca Mazurca cierran un álbum en el que no sobra nada, en el que todo suena nuevo, fresco y original y que demuestra que El Guincho tiene mucho que aportar a la escena musical de nuestro país, a menudo anclado en patrones obsoletos.
¡Ah! Por si aún queda algún indeciso, que sepa que el álbum, altamente adictivo, cuesta menos de 8 euros. Y no sobra ningún corte. Razón de más para rascarse un poco el bolsillo. Ojito con El Guincho porque esto no ha hecho más que empezar...