Que
Kieran Hebden tiene un poco de jipi es algo que sospechábamos desde que por primera vez vimos asomar su pinta desastrada y ese pelucón indomable. De que estuviera viviendo su particular verano del amor durante el tiempo de composición y grabación de este “
There Is Love in You”, no teníamos ni idea. Pero es algo que su título parece indicar y el propio disco se encarga de confirmar. Lo cual se convierte en una muy grata noticia para nosotros.
Dejando atrás colaboraciones y remezclas varias,
Hebden vuelve a concentrarse cinco años después en ese alias que tiene reservado para las grandes ocasiones. Y, de su mano, regresa con un álbum -como su propio autor reconoce- para perderse entre sus capas de sonidos. Esas en las que se concatenan burbujeos sintéticos, voces (sí, voces) a medio camino del aquí y el más allá, ritmos que se bailan de manera furtiva y timbres que provocan una sensación de irrealidad entre lo onírico y lo mecánico. Todo ello allá, en el jardín donde van a descansar los sueños felices.
Un lugar desde el que
Four Tet ha vuelto a hermanar lo acústico y lo digital, aunque esta vez nombre heredero al primero; manipulado sonidos y samples, a través de variables como la velocidad o herramientas como los filtros, para sustituir unos instrumentos que no existen (aquí todo está sacado de un ordenador); y descartado, como en él es habitual, el bajo. A cambio, ha introducido la novedad de las voces (cortadas en finísimas tiras a la manera del UK garage) y ha fijado los ritmos en un 4x4, para dejar de dar vueltas sobre sí mismo (como en el pasado) y poder recalcar el elemento directo y repetitivo; aquel inductor del trance, que es donde parece querernos llevar
Four Tet con unas melodías que bien podrían ser tildadas de psicodélicas. Fruto todo esto tanto de sus discos a pachas con
Steve Reid como de su gusto por el ketaminimal de
Ricardo Villalobos, de su experiencia como DJ y sus cameos con
Burial, de un pasado firmado por él mismo como “Ringer” (Domino, 08).
“Angel Echoes” es una introducción que inmediatamente te sitúa ante la perspectiva de tiempos mejores entre campanillas, una coral de voces recortadas y un ritmo kraut a medio gas; “Love Cry”, enfilada hacia la pista de baile a base de ritmo propulsor, bombo tímido y mantra vocal, acumula tensión y la va soltando en pequeñas ráfagas, logrando así que el éxtasis no sea uno sino muchos; en “Circling” la cyberdelia (o lo que es lo mismo, el gozo cósmico) es sometida a un proceso de engorde conforme avanza en su minutaje; “Sing” añade a la dicotomía tensión-distensión apuntada en “Love Cry” voces björkianas como un elemento sonoro más; en “Plastic People”, nombre del club de Londres donde ejerce como residente, el fantasma de Burial se manifiesta de cuerpo presente; y “She Just Likes to Fight” sirve para cerrar el disco entre palillos chinos y ecos latinos, de una manera tan ensoñadora y felizota (el título suena a reconciliación más que a pelea) como cálida.
“There Is Love in You” se convierte así en
un álbum de IDM efervescente, cacofónica por momentos y en otros pastoral, que se arrima al pop o al folk según cómo le dé, y que valora por encima de todas las cosas el poder de lo sencillo: la sucesión de timbres y detalles sonoros dentro del flujo psicodélico de cada canción, la rítmica llana aunque construida a partir de diferentes variables, la gloria resumida en tres notas de teclado.
Disfruten mientras al tipo le dura la felicidad.