Fueron de menos a más, pero lastrados por una sonorización que hizo que la voz de Meric Long sonara como las trompetas cuando usan sordina. Aun y así, mostraron buenas maneras, entrega y síntomas de que seguirán creciendo.
El asunto, a priori, podía haber sido si al darnos a catar en directo sus nuevas canciones, las de ese “
Time To Die” que han publicado este año, que son, digámoslo así, las más accesibles de su corta carrera, íbamos a darle la razón o la espalda a quienes las defienden por encima de las de “
Visiter”, que es su disco anterior –el segundo y de 2008- y milita más cerca del nuevo primitivismo indie.
A priori, repito, ese parecía que iba a ser el asunto. Pero para quien esto escribe bien pronto fue sustituido por otro: ¿por qué la voz de su cantante,
Meric Long, sonaba tan floja en la mezcla? Tapada, ¡pisada!, por la batería de
Logan Kroeber, lo tenía complicado para llevarse a sus flamantes composiciones por la senda de
The Shins circa 2003, que parece que es por donde se las podría ubicar si las despojamos de la sobreproducción a la que han sido sometidas en estudio por parte de Phil Ek. Pero la garganta de Long parecía funcionar con sordina, de manera que la sensación era rara:
The Dodos nos intentaban mostrar su cara más melódica, la de su tercer álbum, el que les ha traído a media docena de ciudades españolas este mes, y allí, en su concierto barcelonés, lo que mandaba era el ritmo de las baquetas, con el vibráfono por detrás sumándose a la fiesta… cuando le dejaban los tambores. Vale, ya lo he dicho. Pero ahora a esto hay que sumarle que los de San Francisco demostraron que
su folk psicodélico está calando entre ese público (sala BeCool, casi llena) que ya está cambiando a
Radiohead por
Animal Collective.
El alboroto que liaron con “Fools”, lo más cercano que tienen a un himno generacional, lo corrobora. También “Winter”, tan The Magnetic Fields ella, puso del revés a unos cuantos, sobre todo a un tipo que no paraba de decirle a su amiga: “¡Noelia, es un temazo, un temazo!”. Nos quedó claro, chaval, descuida. Si además tenemos en cuenta que, a pesar de lo comentando al principio,
Long consiguió sacar la cabeza en “Jody” y Joe’s Waltz”, merendándose ambos temas con poder, habrá que darles otra oportunidad. Por eso y porque en el bis mejoró el sonido, se escuchó bien la voz (a buenas horas) y aquello pareció otra cosa… durante cinco minutos.