El dúo madrileño estrena álbum dos años y medio después de "Respira", su estupendo debut largo. El tiempo, los sinsabores y una inquebrantable determinación han moldeado un discurso veraz y valiente, cada vez más sólido y recomendable.
Cristina Plaza y Fino Oyonarte están acostumbrados a bregar contra la adversidad. A hacer de la necesidad virtud. A buscarse las vueltas. Desde la formación del grupo, hace ocho años, la pareja viaja en una montaña rusa que refleja con cierta fidelidad los avatares de un sector en constante proceso de transformación. Con el tiempo, Clovis ha dado forma a un cancionero consistente, tras superar la atomización de unos inicios que registran breve historia autogestionaria, textos en inglés, fugaz paso por Limbo Starr, poca actividad en directo y querencia por el formato sencillo.
Cuando "Respira" (2005) llegó a las tiendas, las expectativas parecían multiplicarse. Aquel disco –ya en castellano, con mejor sonido y mejores canciones– no obtuvo la repercusión que sus partituras reclamaban y Clovis no pudo solucionar el expediente del directo, algo que se intuye capital en el desarrollo de cualquier grupo. Estabilizar una formación para los conciertos y llenar su agenda de fechas se convirtió en quimera. La vida comercial y promocional del álbum se extinguió.
El trabajo de Fino como productor –Underwater Tea Party, Corcobado, Jonston, Le Punk, Ovni y Niños Mutantes son los últimos discos en que ha estampado su rúbrica– terminó de acentuar el parón creativo, pero hace un año, la nave Clovis volvió a despegar. El resultado es "Bajo la influencia", un álbum fiel a sus señas de identidad –pop de guitarras muy elaborado y detallista– que, sin embargo, registra un notable cambio en el apartado lírico. El optimismo de antaño torna en escepticismo y se ajusta más de una cuenta, tanto de puertas para afuera como para adentro. La purga es efectiva, pero deja un paladar amargo. Clovis merece mucho más reconocimiento del conseguido hasta la fecha. Ojalá alguien se atreva a decirlo algún día.
¿Este disco os ha servido para sentiros mejor que cuando empezasteis a hacerlo?
(Fino): Antes de empezarlo ya nos sentíamos bastante eufóricos. Nos habíamos tirado más de un año sin poder tocar porque yo no pare de hacer producciones. Cristina iba haciendo sus melodías pero hasta que decidí a parar y centrarme en el disco pasó bastante tiempo. Meternos en el proceso de composición fue intenso, iba todo despacio y los resultados no eran inmediatos. Ha sido casi un año, empezando en casa con las guitarras, pero tardó en coger forma porque al principio todo era muy acústico, casi folk, A los cuatro meses nos pusimos a hacer maquetas y a atar cabos. El verano pasado ya lo teníamos más o menos diseñado.
(Cris): Sí que nos sentimos mejor gracias al disco, porque en él hemos dejado un montón de ideas que llevábamos dentro. Sobre todo estamos satisfechos porque hay muchas canciones de las que nos sentimos orgullosos. Nos hemos quedado a gusto y hemos dicho lo que queríamos. Es una sensación muy agradable, aunque nos dura poco. Luego llegan otras angustias.
La canción "En sueños" salió de un sueño, casi una pesadilla, que tuvo Cristina. ¿Suele ser así de fluido?
(Cr): No siempre sucede así. Hay cosas que se nos ocurren en movimiento, yendo por la calle o en el coche, lo que pasa es que la letra de "En sueños" vino tal cual. Me desperté y me vino a la cabeza la primera estrofa de la canción. Pero eso sucede después de haber estado un tiempo dándole vueltas y pensando en ello. Llega el momento en que tienes que ponerte a dar forma a las canciones y eso es meterse en todo un mundo. De repente, un día madura y te cae, aunque otras veces no es tan rodado. "Un día de estos" fue saliendo sola, pero hay otras que han costado mucho.
(F): Algunas canciones han tenido hasta tres o cuatro versiones de letras porque no éramos capaces de encontrarle el punto, no nos terminaban de encajar. Con "La base" me ha pasado algo distinto. Yo soy muy tímido y, aunque dirijo grabaciones y sé cómo hacer que un cantante esté cómodo, me da mucho corte cantar. Siempre me escondo para cantar e incluso haciendo las maquetas le pido a Cris que me deje solo. "La Base" tenía frases que no me convencían y que decidimos cambiar pero, cuando me toco cantarla, no pude. Sentía que era muy personal, me costó mucho. Hice veintitantas tomas, pero no por afinación, sino por pudor. Con toda la experiencia que tengo pensé, 'tío, si es que acabas de llegar; ¡tienes tanto que aprender!'.
Es que con este disco os abrís mucho más que con el anterior.
(Cr): Sí, pero no había un plan. Fue el momento de especial sensibilidad que vivíamos. Yo me he pasado un año haciendo mis trabajos mentales, intentando mejorar y dándome cuenta de muchas cosas. Ha coincidido con que estábamos haciendo canciones, por eso escarba más en lo que somos. Y creo que eso es bonito. No se trata de contar intimidades, pero está bien saber de qué te están hablando.
(F): No digo que sea mejor ni peor, ha salido así porque estábamos haciendo lo que queríamos hacer, dejándonos llevar. Son situaciones que hemos vivido pero que pueden haber pasado a cualquiera.
Sí, pero el disco transmite en una frecuencia muy personal. Y eso mola.
(Cr): Sí, pero muchas veces te da pudor. "Detrás de las puertas", por ejemplo, va un poco de eso. No está mal tener en cuenta la opinión de la gente, pero a mí, personalmente, me ha condicionado mucho. Fino lo tiene más asumido, pero a mí me afecta más.
(F): Sí, pero a toda la gente que se dedica a esto y es sensible le afecta la opinión de los demás sobre su trabajo. Lo importante es no dejarse llevar por esas opiniones, que no te afecte personalmente, asumiendo que debes estar dispuesto a aceptar todo tipo de opiniones.
A veces es inevitable que ciertas opiniones duelan.
(F): Está claro. Sabiendo además que no acabamos de llegar, que llevamos años en esto y sabemos que también hay mucha trampa, mucho amiguismo, mucho lameculismo.
(Cr): Muchas veces leemos críticas de grupos que nos gustan y nos duele el palo como si nos lo dieran a nosotros.
Yo palos no he percibido hacia Clovis, aunque sí un cierto vacío en algunos casos.
(F): Debemos estar contentos porque sabemos donde estamos y cual es nuestro sitio.
(Cr): Pues yo es que me las prometía muy felices con "Respira".
(F): Es que era un primer disco, hecho con mucha ilusión…
¿Pero qué esperabais que pasara con "Respira"?
(F): Pues que hubiera ido un poco mejor, poder haber tocado más en directo… es que apenas hemos tocado, no hemos tenido tiempo de rodar. Sacamos el disco con expectativas de poder funcionar, pero nos vimos abocados a hacer acústicos para poder tirar adelante. Y el acústico es un formato muy distinto a cómo están orientados los discos.
Es que el sonido del grupo es eléctrico. De hecho creo que tenéis un sonido muy bien definido, que funciona.
(F): Está claro. Lo que pasó con "Respira" es que la atención se desinfló muy rápido.
(Cr): Esperábamos más atención aunque, por otra parte, lo entendemos perfectamente. ¡Anda que no salen grupos, madre mía! Somos un montón y llamar la atención es muy complicado.
(F): Y tienes que gustar. Puedes estar muy bueno, ser muy original y tener padrino, pero la reacción de la gente está ahí, la gente tampoco es tonta.
(Cr): Sé que es difícil destacar entre tantos grupos, pero de ahí a los prejuicios o cosas que me ha tocado leer…yo sé que canto flojo, que hay cosas que tengo que mejorar y que no tengo mucha experiencia, pero eso lo lee cualquiera y ya no viene a nuestro concierto. Me fastidia porque hemos dado conciertos buenísimos y nadie se ha hecho eco; a los conciertos malos siempre ha ido algún plumilla o bloguero, que es peor, a decir que vaya mierdaza de concierto de los Clovis.
(F): Yo el otro día, teloneando a Nada Surf en La Riviera, lo disfruté mucho. Salí pletórico, aunque hubo gente que me dijo que no había sonado bien. Sé que esas cosas pasan y ya está. ¿Me dicen que afuera no ha sonado bien? ¡Pues qué putada si cualquiera de los que me lo dice es la primera vez que nos ve, porque seguramente no volverá a un concierto de Clovis!
(Cr): Claro. Te cuento la crítica de un fulano sobre ese concierto: "Clovis infumables; Nada Surf tuvieron problemas de sonido".
¿El no tener un apoderado ni una banda estable es lo que ha hecho que el directo sea una de vuestras asignaturas pendientes?
(Cr): Sí. El grupo somos Fino y yo, pero siempre hemos buscado tres músicos que pudieran funcionar con nosotros para reflejar en directo el sonido de los discos. Para mover a cinco personas hay que cubrir unos mínimos y algunas veces nos ha tocado perder dinero. Llega un momento en que te quemas.
(F): Es distinto al típico grupo de amigos que empieza con dieciocho años.
(Cr): Habrá que ver formas para hacerlo viable. Siempre que hemos podido hemos llevado grupo, pero han sido pocas veces. Luego pasa que se corre la voz. Si Clovis no tiene mucho nombre y no genera interés, la gente no viene a vernos.
En alguna ocasión has comentado que habéis estado muy solos.
(Cr): Sí. Muchos de los conciertos los hemos buscado nosotros. Fino ha estado casi veinte años en el mejor grupo de rock de este país y, gracias al esfuerzo de todos Los Enemigos, en los últimos tiempos del grupo pudo disfrutar de una serie de comodidades como profesional. Con Clovis ha tenido que bajarse de ese burro.
(F): Pero ojo, que no se me caen los anillos por tener que ponerme mis cables o conducir la furgo. Lo hago contentísimo porque sé lo que hay. Yo me dedico a esto y quiero tirar con esto adelante, por eso me muevo. ¿Que no tengo padrino? Bueno, pues no pasa nada.
En este nuevo disco habéis contado con nuevos músicos, como Nacho Olivares, de Lou Anne, a las guitarras. ¿Qué tal?
(F): No le conocía personalmente, pero es mucho. Tiene mucha personalidad.
(Cr): Hemos conectado muy bien. Tiene un gusto similar al nuestro y entiende lo que buscamos. Seguro que con Clovis no se ve plenamente realizado, pero nos ha respetado mucho.
(F): Hemos aprendido mucho de la relación, tanto artística como personalmente. Hemos pasado mucho tiempo juntos y hemos hablado mucho sobre las canciones.
También habláis maravillas sobre César Verdú, el batería de Schwarz, que se ha merendado todo el disco.
(F): Hace un año y pico le dije que me echara una mano con el disco, incluso que lo produjera él. Tenemos una relación muy buena. Las dificultades vienen por la distancia, los horarios. Al final él se ofreció a tocar la batería, que es lo que podía hacer. En el primer disco tiré mucho de amigos, peor no por tener nombres en los créditos, sino porque eran mis amigos. No teníamos el grupo consolidado y cada amigo aportó lo que pudo. Con éste quería algo más sencillo.
Y tú, Cristina, te has estrenado con el bajo.
(Cr): Me sabía las líneas de bajo del "Doolittle" de los Pixies. Me he atrevido más, me he abierto más. El bajo siempre me atrajo, pero no me había lanzado hasta ahora porque pensaba que había otro que podía hacerlo mejor.
(F): Pero los dos sabemos que no se trata de tocar mejor ni peor. Lo que ha transmitido Cristina en esas canciones, con su particular forma de tocar, no lo transmito yo ni gente que pueda tocar mejor o peor. Eso lo sé porque he producido muchos discos de gente amateur y, en lugar de buscarme un músico de sesión, he preferido ponerme con ellos hasta sacarle su forma de tocar, su espíritu. Eso es lo importante, eso es lo que transmite.
¿No os parece que Cristina también ha ido un poco más allá con las voces?
(F): Nos dicen que hay un paso más. Creo que es interesante, que vamos avanzando y aprendiendo. Hemos grabado con micros y previos antiguos, y aunque lo importante es lo que dices y lo que transmites, todo termina influyendo en el resultado final. Es una voz natural, apenas procesada, con pocos efectos. Cristina está ahí con toda su fuerza y su naturalidad.
(Cr): Yo he hecho un esfuerzo, sobre todo por relajarme y no comerme la cabeza.
(F): "Demolición inminente" la cantó entera junto al micro y luego hicimos otra toma a dos metros de él. No sabía cual coger de las dos, pero ha quedado una toma sin trampa ni cartón. Al final nos quedamos con la de cerca. Yo me rallo mucho con esas cosas: la escuché diez veces antes de elegir con qué toma quedarme. Ese es mi cuelgue. Esa canción va a pasar desapercibida, pero para mí significa mucho.
(Cr): Creo que todo tiene que ver con que hemos disfrutado más de lo que hacemos. A mí me ha pasado: no disfrutar cantando, pasarlo mal en los conciertos, pensar que desafino y lo hago mal. Por una vez he disfrutado y eso es muy importante.
El disco se llama "Bajo la influencia", pero en realidad el grupo suena como es habitual en él. ¿Por qué os habéis dejado influir?
(F): Que digas que no hay muchas diferencias en cuanto a sonido con respecto al anterior disco no deja de ser un piropo. Escuchamos música muy variada, no sólo 'indie' de los noventa. Yo he escuchado mucha menos música que de costumbre y he vuelto a ponerme cosas de jazz, como Thelonious Monk . A la hora de producir me rodeo de música similar a la del grupo con que voy a trabajar: si hago el disco de Le Punk me pongo a The Pogues y Tom Waits; con Jonston, pues Alex Chilton o The Kinks. Para nuestro disco pensé que mejor ponerme con otras cosas.
(Cr): En el fondo hay muchas cosas que te influyen. Hace un año fuimos a ver a Howe Gelb y yo flipé. No me había echado a la cara un tío tan de verdad desde hacía años. Me impresionó. No hay nada de Giant Sand en nuestra música, pero la forma de ser de Gelb puede haber cambiado mi forma de ver las cosas. Conocer a Nacho puede ser otra influencia, porque todo está muy conectado.
Lo bueno de todo eso es que el disco llega, porque contáis cosas desde lo personal que cualquiera puede hacer suyas.
(Cr): Yo creo que hay una serie de cosas que han marcado el resultado del disco. Todo está reflejado en él. Nos hemos hecho adultos. ¡Qué rollo!
(F): El próximo lo haremos más adolescente.
Vaya usted a saber…
(F): Pues sí. A mí de toda la vida me ha gustado la Velvet Underground, Syd Barrett…pero siempre aparecen los relevos a esas influencias: The Feelies, Luna, Yo La Tengo. Tenemos una canción, llamada "Feelies", que no entró en este disco porque no tenía sentido, pero la guardamos para cuando llegue su momento. Para nuestro disco adolescente, porque según pase el tiempo habrá que rejuvenecerse en lugar de hacerse más adulto. Ponernos ahora en plan poetas cansinos, pues no. Para eso están los de verdad, que lo hacen muy bien, además.