Sí. Antònia Font volvía a la capital madrileña. Sorprendente. Y no porque sean de Mallorca, sino porque cantan en catalán y eso, lamentablemente, aún hoy sigue provocando alguna que otra limitación más allá del feudo lingüístico.
Sea como sea, aquí estaban de nuevo: Pau Debon (voz), Joan Miquel Oliver (guitarra y cerebro), Pere Manel Debon (batería), Jaume Manresa (teclados) y Joan Roca (bajo). Los cinco magníficos.
Y digo magníficos porque ver a estos cinco personajes tan distintos y tan iguales entre sí sumidos en la misma burbuja dimensional, es una gozada. Como siameses irrenunciables del sonoro.
No venían a presentar ningún disco, si acaso a rememorar en formato eléctrico sus diez años de andadura musical. Un ligero repaso por todos sus LPs en el que no podían faltar las simbólicas “A Rússia” o “Alegria” de su época primigenia para después profundizar en los grandísimos “Taxi” (Blau-Discmedi, 04) o “Batiscafo Katiuscas” (Blau-Discmedi, 06), dos discos imprescindibles de pop espacial.
Así, a pesar de los altibajos en el sonido, que tardó en regularse más de lo habitual, aún pudimos disfrutar de un Debon de lo más versátil interpretando tanto a un “Astronauta Rimador” escupiendo rabia como a otro más teatral en temas como “Yo, Robot”, “Mecanismes” o “Loco”.
Y es que se notaba que la Sala Heineken estaba llena de fanáticos; mallorquines, catalanes, cercanos y emocionados, morriñosos o simplemente madrileños, que acogían la perfecta sincronía de estos cinco tipos majetes, que tan pronto soltaban el despiporre de “Wah Yeah!”, “Alpinistes-Samurais” o la añosa “Declar”, como aspiraban el éter de “Armando Rampas” o “Robot”.
Aunque como colofón a los bises, el himno: “Batiscafo Katiuscas”. Unos acordes pedidos a gritos, retorciéndose, tanto o más que nosotros cuando Debon nos arañó el alma sacando desde Darrera una Revista su susurro “i com dos asteroides que han desviat sa ruta, direm que ha estat fantàstic, direm que ha estat sa lluna”.
Un concierto chispeante, balear, bailongo, diferente de su anterior visita en abril, cuando vinieron a mostrarnos la aventura sonora que supuso “Coser i Cantar” (Blau-Discmedi, 07) acompañados de la divertida Orquesta Cuatro Quesos. Ahora la velada fue quizás smenos espectacular, quizás algo incompleta por la ausencia de temas como “Dins Aquest Iglú” u otros apéndices.
Pero a pesar de todo, seguían siendo Antónia Font. Espacios mágicos al fin y al cabo.